Saturday, December 1, 2018

De vuelos y cambios de horario

El vuelo estuvo brutal. Nunca me había dado tanto calor en un vuelo. Al contrario, siempre me da frío; por lo mismo iba tapada y hasta agarré colcha por si las dudas. Pero el avión era chiquito, había poco espacio y el aire no servía. Pasé toda la noche viendo Big Little Lies que nunca había visto, porque no logré pegar el ojo. Hicimos escala en Reikiavik. Originalmente, la escala era de una hora, pero el avión salió tarde; quién sabe cómo logramos bajarnos del avión, pasar inmigración y llegar a la sala del segundo vuelo en menos de media hora. Hasta las maletas lo lograron. Solo que esta vez, aunque el vuelo era más corto, teníamos más espacio, me dio frío. Igual, era tal mi cansancio que me dormí todo el vuelo.

Al llegar, no teníamos prisa de ningún tipo, así que nos tomamos todo con calma y paciencia, que no sobra decir que en esas condiciones de cansancio y desconocimiento, son dos virtudes difíciles de mantener. Nos habían recomendado llevar una foto infantil para comprar una tarjeta de transporte público en París, pero no logramos traer foto los dos. Lo bueno es que hay maquinita para sacar fotos antes de las ventanillas de compra. Lo malo es que creo que pasamos más de una hora ahí entre esperas y el tiempo que nos tomó descifrar que la máquina no aceptaba tarjetas y solo un tipo de billete. Finalmente logramos hacerlo y pudimos tomar el tren a Paris. Llegamos sin problemas. 



Uno puede seguir funcionando con esos niveles de cansancio todo lo necesario, pero si ya no es necesario hay que parar porque si no se vuelve uno vulnerable a muchas cosas. Hay gente que dice que no es bueno dormirse, que hay que seguir despierto para adaptarse más rápido al cambio de horario. La verdad, es que todos somos distintos y hay que hacer lo que le sirve a cada quien. A nosotros nos vino muy bien descansar y luego salir a cenar riquísimo. La primera mañana fue un poco más difícil, pero nos la tomamos con calma. Habíamos comprado cosas para desayunar la noche anterior y solo salimos por pan (¿cómo no salir por pan?). Había reservado un recorrido de Paris gratuito en francés que empezaba en la tarde. Así que salimos con tiempo para recorrer un poco nosotros, almorzar y llegar a tiempo. El recorrido fue una maravilla. La guía era española con un francés casi de nativa, y nos dio todo el recorrido en francés porque esa es la idea de estar aquí. Al terminar, nos dejó en una tienda de dulces y galletas donde nos tomamos un café. Después caminamos a conseguir un teléfono local para podernos comunicar. Al lugar al que fuimos lo hace todo uno en unas máquinas, y de nuevo tardamos mucho tiempo en descifrar las cosas, pero al final lo logramos.

Es increíble cómo funciona el cerebro. En alguna parte, tengo bien guardado el francés que aprendí hace más de 10 años y que empecé a reactivar poco a poco hace dos. Por otro lado, tengo la ventaja de que no me da pena hablar en francés, aunque sé que me falta vocabulario y mucho que mejorar. Pero sé que mi tiempo aquí es corto y que tengo que aprovechar toda oportunidad que tenga para mejorar. Eso además ayuda a que todo fluya mejor. Los locales reaccionan bien y eso motiva a seguir haciéndolo. Recorrimos gran parte de París, no todo, nos faltó. Pero es que de verdad nos detuvimos a admirar y sentir la ciudad. Estoy tan presente que me doy cuenta de cosas que otros no. Llegando a Sacré-Cœur noté que había un músico tocando “A mi manera” en un arpa, y ahí, con Paris a nuestros pies, imaginé a mi papá cantándola, acompañado por mi mamá, mi hermano y toda mi gente más presente que nunca. Estoy feliz de estar aquí y lista para sacarle jugo a todo momento.


No comments:

Post a Comment

El curso de francés

Siempre me gustó mucho la escuela y me encanta tomar cursos para aprender de todo. Hace más de 15 años, aprendí alemán en Suiza con cursos....